lataforma permite hacer pagos con la cara
Cada vez vemos más innovaciones en los métodos de pago, enfocadas especialmente en la identificación automática de los clientes (la llamada biometría). Ya hemos hablado de algunas de ellas, desde sistemas que identifican a los usuarios por la forma de teclear o que verifican su pasaporte a través de una cámara. Ahora ha llegado a nosotros un concepto futurista propio del film Minority Report, se trata de una plataforma que permite hacer pagos con el rostro.

La empresa finlandesa Uniqul utiliza una serie de cámaras situadas en las tiendas para identificar a los usuarios. Cuando estos se acercan a la línea de caja pueden comprobar su identidad en el mostrador y finalizar la compra. Para que el sistema funcione, los clientes han tenido que registrarse previamente en la web, vinculando una tarjeta de crédito a su cuenta.

Las ventajas son variadas; desde la perspectiva del comprador es un método antifraude casi infalible. La suplantación es imposible,  ya que ninguna persona comparte los rasgos faciales con otra (hasta los gemelos idénticos son distintos). Por otra parte, la rapidez en el pago puede resolver más de una situación complicada (por ejemplo, cuando se está pagando un billete de avión que está a punto de despegar). En este vídeo podéis varios ejemplos de su utilización:

Las ventajas para los vendedores vienen por dos vías: aumento de facturación y reducción de gastos. Las tiendas facturan más, ya que consiguen vender a aquellos clientes que

  • a) se olvidaron de traer la tarjeta o
  • b) se cansaron de esperar para pagar y abandonaron el local.

El ahorro de gastos viene de la mano de la reducción de personal: no se necesitan tantos cajeros para cobrar ni espacio para esperar el turno.

¿Derecho a la intimidad?

Eso sí, la idea da un poco de miedo. ¿Qué pasa con la información personal cuando no se realiza el pago?. Hablo de los miles de datos de personas que visitan la tienda y no compran. Cómo las cadenas comerciales y, a más distancia, las corporaciones y gobiernos podrían conocer quién estuvo dónde y en qué momento.

El derecho a la intimidad (el derecho a “ser dejado en paz”) se haría más difícil si estuviéramos rodeados de sistemas automáticos que nos identifican y registran sin que demos nuestro consentimiento. ¿Qué os parece?

 

Web: www.uniqul.com